. “Un 谩guila, cierto d铆a, mirando hacia abajo desde su alt铆simo nido, vio un b煤ho. —¡Qu茅 gracioso animal!—dijo para s铆—. Ciertamente no debe ser un p谩jaro. Picada por la curiosidad, abri贸 sus grandes alas y describiendo un amplio c铆rculo comenz贸 a descender. Cuando estuvo cerca del b煤ho le pregunt贸: —¿Qui茅n eres? ¿C贸mo te llamas? —Soy el b煤ho—contest贸 temblando el pobre p谩jaro, tratando de esconderse detr谩s de una rama. —¡Ja! ¡ja! ¡Qu茅 rid铆culo eres!—ri贸 el 谩guila dando vueltas alrededor del 谩rbol—. Eres todo ojos y plumas. Vamos a ver—sigui贸, pos谩ndose sobre la rama—, veamos de cerca c贸mo est谩s hecho. D茅jame o铆r mejor tu voz. Si es tan bella como tu cara, habr谩 que taparse las orejas. El 谩guila, mientras tanto, ayud谩ndose con las alas, trataba de abrirse camino entre las ramas para acercarse al b煤ho. Pero entre las ramas del 谩rbol un campesino habr铆a dispuesto unas varas enligadas y esparcido abundante liga en las ramas m谩s gruesas. El 谩guila se enco...
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